La planificación económica del FC Barcelona lleva bastante tiempo dejando que desear y ahora se encuentra en una fase clave. Después de varios años recurriendo a financiación externa para poder llevar a cabo grandes proyectos, el club tendrá que afrontar en estos momentos la devolución de unos 900 millones de euros a un grupo de acreedores que lidera Goldman Sachs.
Esta obligación supone un antes y un después en la estrategia financiera de la entidad azulgrana. Cabe destacar que la deuda está relacionada con el desarrollo que ha ido teniendo el Espai Barça, que consiste en la transformación de las inmediaciones del estadio, es decir, la remodelación del Spotify Camp Nou y también la modernización de las instalaciones. Para ejecutarlo, el club organizó una compleja operación de financiación en la que llegaron a participar hasta 20 inversores.
El calendario aprieta considerablemente
En un primer momento, el acuerdo contemplaba plazos largos, pero el escenario ha cambiado drásticamente. Todo ello porque el calendario de pagos no perdona y el Barça ya se ve en la obligación de generar ingresos, aunque sea de forma sostenida a corto plazo. Los dos próximos años van a ser clave para ver si el modelo económico de Laporta y su junta directiva es viable o no.
En el seno de la entidad azulgrana son optimistas, debido a que aseguran que el nuevo Camp Nou ya está funcionando y aportará ingresos al club, no solo por la venta de entradas, sino por todo lo que genera un día de partido en las inmediaciones del estadio.
Sin embargo, un aspecto a tener en cuenta es que el Barça no parte de cero en absoluto, más bien todo lo contrario. Esta deuda no es la única, ya que se suma a la que tiene también con Goldman Sachs, que ya tuvo un papel capital en la refinanciación de la entidad en situaciones límite.
Influye en la planificación deportiva
Así pues, estas obligaciones financieras que el FC Barcelona tiene que atender le impiden tener una gran capacidad de maniobra para realizar grandes fichajes en verano o renovar a piezas importantes de la plantilla que dirige Hansi Flick. Este panorama hace que la dirección deportiva dependa más que nunca de la economía, y es que tan solo hay que recordar que desde hace más de cinco años el conjunto azulgrana no realiza una gran operación. La última fue la de Frenkie de Jong en 2019.
Así pues, el FC Barcelona está sometido a un periodo decisivo que va a poner a prueba la capacidad de gestión económica de Joan Laporta. En resumidas cuentas, se podrá comprobar si el Espai Barça es un éxito o un mecanismo de ‘pan para hoy, hambre para mañana’.