Camavinga está señalado por el madridismo después de ver su rendimiento durante esta temporada. Además, sufre una importante falta de confianza que le puede acabar pasando factura. Es una de las grandes ventas que aseguran que se podrían producir este verano en el Real Madrid.
Dentro del club siguen valorando si merece la pena quedarse con un jugador como Camavinga. Puede ser una gran venta este verano que supere los 50 millones de euros, pero si se queda va a seguir siendo suplente. O apuestan por él después del esfuerzo que hicieron en su día para cerrar su fichaje.
El Real Madrid estudia el mercado de Eduardo Camavinga
Eduardo Camavinga todavía es joven, tiene 23 años, y un valor de mercado de 50 millones. Es un activo interesante en el mercado por el que pueden llegar importantes ofertas este verano. Eso podría ayudar a afrontar económicamente la llegada de un centrocampista generador de juego.
Hasta ahora había sido un intocable para Florentino, pero la cosa puede cambiar en las próximas semanas. Está señalado y no ha mostrado una gran progresión desde su llegada. Puede haber llegado la hora de sacarle rentabilidad económica por delante de su aportación futbolística.
Su encaje deportivo es más complicado
Camavinga ha visto como el Real Madrid apostaba por jugadores físicos como Fede Valverde, Bellingham o él mismo. Sin embargo, este modelo no ha terminado de funcionar y ahora mismo demandan un perfil más generador de juego. Ahí es donde el francés no ha evolucionado como se esperaba y Thiago Pitarch le ha superado en la rotación.
Incluso sin Tchouaméni, ante el Bayern no fue titular, lo que le deja en el tercer escalón por lo menos para Arbeloa. Sus errores como pivote parecen empujarle a jugar como interior, pero solo en partidos abiertos. Su falta de creación de juego le pasa factura ante equipos que se encierran atrás.
El crecimiento de Camavinga más allá de las lesiones
Las lesiones parecían el mayor problema para Camavinga que había lastrado su crecimiento. Sin embargo, esta temporada ha conseguido dejar atrás los problemas físicos, más allá de momentos puntuales. A pesar de eso no se ha visto la progresión que se deseaba a un futbolista de su juventud.
Se esperaba que Camavinga dejase atrás la etiqueta de jugador revulsivo para asentarse en el once. Pero el peso del equipo se le queda muy grande a pesar de que imprime intensidad al juego. Y la duda es si ya ha llegado a su techo o todavía puede dar un salto más en su progresión.