En las oficinas del Real Madrid ya empiezan a pensar en la próxima temporada y la manera en la que Vinicius, Mbappé y Bellingham puedan sacar su mejor versión, no a nivel individual, sino colectivo. La clave es encajar el talento de los tres y no perder el equilibrio, siendo este un concepto muy importante en la élite futbolística.
Para ello, ya hay un debate que está encima de la mesa. No es otro que si jugar con un con un 4-3-3 o hacerlo con el 4-4-2. Al fin y al cabo, el objetivo no es otro que intentar que cada una de las piezas se complementen y se hagan mejores entre ellas.
El punto fuerte del 4-3-3 y del 4-4-2
Con el 4-3-3, la posición de estos atacantes sería mucho más definida. Vinicius jugaría en la izquierda, Mbappé fijaría los defensas y Bellingham podría llegar desde segunda línea y gozaría de libertad para llegar al área. Este es un sistema que ofrecería amplitud y supondría una amenaza constante, sobre todo al espacio.
El 4-4-2, por su parte, es más flexible y vertical. Permite a Vinicius y Mbappé estar más cerca el uno del otro, mientras que Bellingham cuenta con libertad para jugar en la mediapunta. Esto hace que el doble pivote tenga que estar unido y aportar equilibrio. En este sistema, los laterales cuentan con una importancia tremenda, especialmente en tareas ofensivas.
Un aspecto interesante con esta formación es que Mbappé debe de fijar a los centrales y generar huecos a Vinicius. Por ello, no debe de caer a la banda, dado que podría ocupar la zona que está destinada al ‘7’.
Bellingham es el encargado de conectar todas las piezas. Su rol es dependiente al sistema, aunque en ambos se prevé que tenga una influencia constante. En un 4-3-3 es llegador, mientras que con el 4-4-2 cumpliría un papel más organizativo.
Tienen que ser determinantes
No obstante, a pesar de todos estos apuntes tácticos, la clave del éxito de este nuevo Madrid va a depender de que cada futbolista no altere la zona en la que son más determinantes y decisivos. La amplitud de Vinicius, la profundidad de Mbappé y la llegada de Bellingham son puntos fuertes que deben exprimirse.
Todo esto tiene que trabajarse sin perder el equilibrio en defensa, que es algo que ha fallado en la presente temporada. La presión tras perdida, la protección del pivote y las ayudas a los laterales son fundamentos indispensables para volver a ganar títulos.
Así pues, será el nuevo entrenador el que tenga que trabajar con estos futbolistas y estará obligado a ponerlo en práctica durante cada entreno en Valdebebas. Sea quien sea, da la sensación de que va a tener mucho trabajo por delante.