No hay paraíso sin serpiente, dicen, y tampoco triunfo del Barcelona sin el típico histrionismo de Joan Laporta. El reelegido presidente del club catalán volvió a las andadas y celebró por todo lo alto la Liga conquistada por el equipo de Hansi Flick horas después de vencer al Real Madrid (2-0) en el último Clásico de la temporada. Para ello, el controvertido abogado eligió la discoteca Luz de Gas, uno de sus lugares de referencia en la Ciudad Condal, y, completamente desfasado, cantó el himno del Barça, mientras estaba acompañado de aficionados y amigos.
Laporta se vino arriba y, protegido por sus escoltas y rodeado de personalidades como Xavi puig, íntimo amigo del letrado y directivo responsable del equipo femenino, acabó en uno de los clubes nocturnos más conocidos de Barcelona. Desde allí, el presidente culé gritó, saltó y cantó, dando la nota, como es costumbre, y, con una sonrisa de oreja a oreja, desfiló por una especie de pasillo que montaron dentro de la discoteca. «Boti, boti, boti, madridista qui no boti», cantaban los hinchas, con Laporta saltando sin el menor sentido del ridículo.
Con un puro en la mano, Laporta no paró de ser el protagonista en la noche de este domingo al lunes en la que el Barça se hizo con su 29ª Liga, acaparando todas las miradas en un evento privado en una Luz de Gas de la que es cliente ‘vip’, al haberse dejado caer en multitud de ocasiones por este garito barcelonés en el que, sin ir más lejos, acabó celebrando su última victoria electoral que le permitirá tener otro mandato en la entidad blaugrana, siendo el segundo de esta segunda etapa. El también ex político ya estuvo siendo el máximo dirigente del Barcelona entre los años 2003 y 2010, tiempo durante el que cuadruplicó las retribuciones realizadas a José María Enríquez Negreira, ex vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA).
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