El Real Madrid tiene claro los pasos a seguir para reforzarse durante la próxima ventana estival de traspasos. El club quiere hacerse con la llegada de un central, como mínimo, y también con un centrocampista organizador. Mientras el baile de nombres continúa para ambas demarcaciones lo que parece estar claro en las oficinas de Concha Espina es que Mario Gila no entra en los planes de los blancos. El central abandonó Valdebebas en 2022 para fichar por la Lazio, con quien tiene contrato hasta 2027, pero todo hace indicar que saldrá en junio de Italia para dejar algo de dinero a los ‘biancocelesti’. Y por candidatos no será, desde luego.
Gila tiene diversas ‘novias’ detrás, con el Aston Villa como el último en interesarse por hacerse con sus servicios, como ya indicó Qedine Deportes hace unas semanas. Además, Milan e Inter siguen muy de cerca al catalán, que también gusta mucho al Chelsea. Su destino, pues, podría pasar por seguir en la Serie A o hacer las maletas a Inglaterra, porque, según ha podido saber este periódico, en el Madrid no tienen intención de recuperar al jugador, del que conservan el 50% de sus derechos. El criterio de los merengues sostiene que, siendo un buen defensa, no es lo que necesita para reforzar la zaga y se prefiere hacer caja con él. En la planta noble del Santiago Bernabéu consideran que hay jugadores en la cantera con más techa, como Diego Aguado o Joan Martínez.
Con un valor de mercado de 30 millones de euros, de acuerdo con Transfermarkt, Gila es uno de los fijos en los esquemas de Maurizio Sarri y suma 2.500 minutos en 30 partidos. La Lazio calcula sacar por él, como mínimo, unos 35 ‘kilos’, aunque la cifra podría escalar hasta los 40. En cualquier caso, para el Madrid sería una operación redonda, puesto que la mitad del montante iría a ingresar directamente a las cuentas de los de Chamartín. La entidad que preside Florentino Pérez mantiene igualmente un derecho de tanteo sobre el jugador, permitiendo que, en caso de haber ofertas por él, tenga preferencia.
El Madrid busca central
Amén de las alternativas que puede ofrecer La Fábrica, a la que ha recurrido Álvaro Arbeloa durante estas semanas para cubrir las bajas del equipo, el Madrid busca insistentemente un central de garantías para la próxima campaña. Con David Alaba y Antonio Rüdiger terminando contrato en junio, aunque el alemán podría renovar por un año más, el conjunto blanco quiere fortalecer su línea defensiva tras las dudas generadas por Dean Huijsen durante buena parte del curso y la lesión de Éder Militao, sin olvidarse de un Raúl Asencio que ha perdido impulso. En este sentido, gustan mucho los perfiles de Ibrahima Konaté y Nico Schlotterbeck, siguiéndose todo lo que pueda acontecer con Cuti Romero, que podría salir del Tottenham.
Jon Martínez, de la Real Sociedad, y Jacobo Ramón, que salió el verano anterior rumbo al Como, son otras de las opciones que forman parte del Plan B del Madrid, que monitoriza el mercado para firmar un zaguero con potencial suficiente para mantener la presión en el Bernabéu. El objetivo es devolver la fiabilidad y la solvencia a la defensa, que es donde empieza el mejor ataque de un equipo, como le gustaba señalar al gran Helenio Herrera.