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España es un auténtico paraíso, como bien sabemos los propios españoles, pero hay muchos rincones, lugares y zonas que, a pesar de tener relativamente cerca, no conocemos. En estos tiempos modernos donde viajar se ha vuelto en una rutina casi diaria debido a la competencia existente en el sector, es preciso señalar las singularidades que tenemos como país y, entre ellas, se encuentra una playa que está en el norte que destaca por no tener salida directa al mar… y desaparecer cuando sube la marea. Concretamente, está situada en Llanes, un concejo de Asturias cuya vida al borde del Cantábrico está muy próxima ya a los Picos de Europa.
La Playa de Gulpiyuri, que sólo mide 40 metros, es famosa por ser la playa más pequeña del mundo y se encuentra en un verde prado tierra adentro. Sus peculiaridades la han convertido en un auténtico mito del norte español y, de hecho, fue declarada monumento natural el 26 de diciembre de 2001, además de formar parte del Paisaje Protegido de la Costa Oriental de Asturias. Este lugar, que se ubica al norte del pequeño pueblo de Naves, entre Llanes y Ribadesella, cuenta con un difícil acceso y para disfrutar de sus vistas hay que visitarlo durante la marea alta; en marea baja, el agua desaparece y la playa se convierte en un arenal seco.
Considerada como una joya natural inédita y con un estado de conservación inmejorable, la playa de Gulpiyuri recibe agua del mar a través de una grieta subterránea, creando una playa única sin salida al mar. Formada por una dolina, recibe agua salada a través de un agujero en la roca, creando un entorno natural único. Aunque popular, su orografía protege su belleza, ofreciendo un lugar tranquilo para disfrutar de la naturaleza y los bufones cercanos.
Cómo llegar a la playa Gulpiyuri
Por la autovía, hay que tomar la salida hacia Naves. A la playa se accede luego por un desvío de la autopista, por un camino de tierra y suele estar muy concurrida. Hay un amplio aparcamiento a 200 metros. La policía local pasa cada treinta minutos y multa a todos los coches aparcados fuera de éste y en los caminos aledaños. Entre el aparcamiento y la playa hay un chiringuito. No se puede aparcar por los aledaños y la Policía acostumbra a pasar cada 30 minutos para revisar y vigilar la zona, pudiendo multar a los más ‘atrevidos’.