La vida de Endrick ha cambiado a una velocidad vertiginosa. Tiene apenas 19 años, el delantero brasileño ya forma parte del Real Madrid y carga sobre sus hombros con unas expectativas que pocos futbolistas han tenido a su edad. Cada partido, cada entrenamiento y cada declaración generan atención en todo el mundo.
Por eso, cuando llega el momento de desconectar, el joven atacante suele mirar hacia un lugar muy diferente al ruido que acompaña al fútbol de élite.
A más de 7.000 kilómetros del Santiago Bernabéu se encuentra Baía do Sancho, una playa escondida entre acantilados volcánicos en el archipiélago de Fernando de Noronha. Para muchos viajeros, es uno de los paisajes más impresionantes de Brasil. Para otros, directamente una de las mejores playas del planeta.
Una imagen que impacta
Desde los miradores situados sobre los acantilados se observa una franja de arena dorada de unos 400 metros rodeada por vegetación tropical y aguas de un azul intenso que cambia de tonalidad según la luz del día. No hay grandes edificios, ni paseos marítimos, ni el bullicio habitual de otros destinos costeros.
Mar, roca y naturaleza
Baía do Sancho forma parte del Parque Nacional Marino de Fernando de Noronha, uno de los espacios protegidos más importantes de Brasil. El acceso está controlado y las restricciones ambientales han permitido conservar un entorno prácticamente intacto, algo cada vez más difícil de encontrar incluso en algunos de los destinos más exclusivos del mundo.
Un acceso a la playa bastante peculiar
Los visitantes descienden por escaleras y pasarelas instaladas entre las paredes rocosas hasta alcanzar la bahía. El recorrido dura apenas unos minutos, pero sirve para entender por qué este lugar ha conseguido mantenerse al margen del turismo masivo.
Uno de los grandes tesoros está bajo el agua
La visibilidad es extraordinaria y convierte la zona en uno de los destinos favoritos para practicar snorkel y buceo. Tortugas marinas, peces tropicales, rayas e incluso delfines forman parte de un ecosistema que ha dado fama internacional al archipiélago.
Mucho más que playas
Fernando de Noronha ofrece además mucho más que playas. Excursiones en barco, rutas de senderismo, observación de fauna marina y algunos de los mejores miradores de Brasil completan una experiencia que atrae cada año a viajeros de todo el mundo.
La gastronomía de la zona
La gastronomía tampoco pasa desapercibida. Restaurantes como Mergulhão o Xica da Silva figuran entre los más recomendados por los visitantes gracias a sus propuestas basadas en pescado fresco, mariscos y cocina brasileña con vistas privilegiadas al océano.
Por todo esto, es normal que esta playa escondida entre alcantilados volcánicos, que está protegida por un Parque Nacional y bañada por algunas de las aguas más ‘mágicas’ de Sudamérica.