A Iker Casillas siempre le ha gustado viajar a diferentes zonas de España para desconectar de ser el foco mediático. Ahora que es exfutbolista, está un poco más tranquilo, aunque ha estado envuelto en alguna que otra polémica relacionada con mujeres. Pero de todos modos, esto no es comparable con la presión que podía sentir como portero titular del mejor club del mundo.
Uno de los sitios en los que se ha visto a Casillas desconectando es en Los Caños de Meca, que es un pueblo costero que se encuentra en Barbate, Cádiz. Tan solo tiene 300 habitantes y chiringuitos y playas muy bonitas, en las que se puede disfrutar de la costa atlántica. No es un destino de masas, aunque sí que suele tener muchos visitantes. Sin embargo, sus playas forman parte del Parque Natural de la Breña y de las Marismas del Barbate. Varias playas cuentan con pinares que llegan prácticamente hasta la arena, y hay un buen oleaje que permite que haya surfistas.
El Faro de Trafalgar gusta mucho
Se construyó en el año 1860 y se encuentra en el cabo que dio nombre a la batalla naval. Tiene 160 años y su altura es de 34 metros, por lo que ofrece unas vistas increíbles al atardecer. Desde allí se puede ver cómo rompen las olas contra las rocas… Y en días en los que hay mucha claridad, también existe la posibilidad de ver de lejos la silueta de África.

Hay buenos restaurantes
Habría que destacar La Breña, que ofrece unas vistas espectaculares y tiene un atún rojo de almadraba en su punto que les sale muy bueno. También está La Pequeña Lulú, que es una fusión japonesa-andaluza que cuenta con una gastronomía muy original y creativa, en la que tienen ceviches y tatakis que generan sorpresa. Por otro lado, está El Pirata, que es un chiringuito un tanto informal y con ambiente marinero, pero hacen un pescado fresco y unas hamburguesas gourmet fantásticas, que se pueden tomar con los pies en la arena.
Realmente, es un sitio que merece la pena visitar, al igual que Conil, donde también ha estado Iker Casillas. En este último pueblo hay muchos más turistas y eso hace que se genere más bullicio, pero también merece la pena ir. Aun así, sigue siendo muy diferente de otros de los destinos españoles que acaban siendo bastante incómodos para desconectar en vacaciones. Sin embargo, estos dos lugares merecen la pena, porque son dos de los pueblos más bonitos de Andalucía.