El Real Madrid y Antonio Rüdiger han alcanzado un principio de acuerdo para la renovación del contrato del futbolista alemán por un año, hasta el 30 de junio de 2027. Lo ha anunciado este martes Ramón Álvarez De Mon. El club blanco anunciará la continuidad del central una vez finalizado el proceso electoral, siempre y cuando Florentino Pérez siga siendo presidente. En caso contrario, será la nueva directiva la que tome la decisión sobre ejecutar o no el acuerdo verbal que ha alcanzado el club blanco con el ex del Chelsea.
Antonio Rüdiger está como loco por seguir en el Real Madrid y el club blanco considera que está al nivel para poder aportar su experiencia al menos durante un año más. Estamos hablando de un futbolista que puede ser un tercer central muy importante en la plantilla y apretar por la titularidad. Un soldado curtido en mil batallas que, además, sueña con ponerse a las órdenes de José Mourinho. Rüdiger y el técnico portugués nunca han trabajado juntos y puede haber llegado el momento.
Mourinho entrenó al Chelsea o al Roma, dos clubes donde Rüdiger tuvo años muy bonitos de su carrera deportiva. Sin embargo, nunca llegaron a coincidir, ni en Italia ni en Inglaterra. Tal vez, a la tercera vaya la vencida para que puedan encontrarse en el Santiago Bernabéu.
Rüdiger quería firmar por dos años, pero el Real Madrid le ha hecho entender que no puede saltarse sus propias normas. La política del club en los últimos años ha sido renovar solo por una temporada a todos aquellos futbolistas que tienen más de 30 años. Courtois, portero, fue la única excepción. Con el historial de lesiones de Rüdiger, con más razón todavía para ir con pies de plomo y no firmar un contrato más largo de lo necesario.
Aunque Florentino podría anunciar ya la renovación de Rüdiger y firmar al alemán, lo más normal es que el presidente espere a que finalicen las elecciones para tomar una decisión que influirá en la planificación deportiva y que, por tanto, debe tomar la nueva directiva. Hasta que no haya ganado las elecciones, salvo sorpresa mayúscula, se mantendrá el misterio en torno al futuro del central alemán.