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Ni Ibiza ni Formentera, la isla en la que Pepe se relaja en vacaciones: 160 kilómetros de costa, bosques declarados Patrimonio de la Humanidad y piscinas naturales volcánicas

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La isla de Madeira se ha convertido desde hace años en uno de los lugares preferidos para aquellos viajeros que buscan naturaleza, tranquilidad y admirar la belleza de un buen paisaje. Ibiza, Formentera o las Islas Canarias son destinos muy apetecibles, pero el archipiélago portugués es uno de esos lugares difíciles de encontrar en cualquier otro rincón de Europa. Allí, el exfutbolista Pepe y su familia se relajan habitualmente durante los periodos estivales, huyendo del ruido y los focos.

Con algo más de 250.000 habitantes repartidos principalmente entre Funchal y otros pequeños municipios de la costa, Madeira ofrece mar y montaña, bosques milenarios, pequeños pueblos pesqueros y más de 160 kilómetros de costa repletos de playas y calas de ensueño. A diferencia de otros destinos de playa, en Madeira podemos ver desde la costa acantilados, valles y carreteras que serpentean junto al mar. El origen volcánico de la isla puede apreciarse allá donde vayas.

Los bosques Patrimonio de la Humanidad de Madeira

Uno de los mayores tesoros de Madeira es la Laurisilva, un bosque subtropical que ocupa una parte importante de la isla y que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. No se trata únicamente de un espacio natural protegido, sino de uno de los bosques más antiguos y mejor conservados del continente.

Gran parte de las rutas de senderismo de Madeira, unas más fáciles que otras, siguen el trazado de las llamadas levadas, antiguos canales construidos para transportar agua desde las zonas del norte hacia las áreas agrícolas del sur. En la actualidad se han convertido en algunos de los senderos más conocidos de la isla.

Piscinas naturales volcánicas

Las piscinas naturales son otro de los principales encantos de Madeira. Las más famosas se encuentran en Porto Moniz, donde las coladas de lava dieron forma a una serie de piscinas que a día de hoy se llenan con agua del Atlántico. El agua entra y sale constantemente debido al movimiento de las mareas. Son uno de los lugares más visitados de la isla y una parada obligatoria para cualquier visitante.

De Funchal a los acantilados más altos de Europa

La capital, Funchal, concentra buena parte de la población de Madeira. El Mercado dos Lavradores es uno de los lugares más conocidos. También merece la pena subir hasta Monte para disfrutar de las vistas de la ciudad o visitar alguno de los jardines botánicos de la isla.

Madeira también está llena de miradores espectaculares. Uno de los más conocidos es Cabo Girão, uno de los acantilados más altos de Europa. Pero no es el único. En prácticamente cualquier carretera aparecen balcones naturales desde los que contemplar valles, montañas y el Océano Atlántico.

Qué comer en Madeira

Entre los platos más populares de Madeira destaca la espetada, carne de vacuno ensartada en brochetas y cocinada a la brasa. También es muy habitual el pez espada negro, una de las especialidades de la isla, que suele servirse acompañado de plátano. Las lapas a la plancha, los mariscos frescos y el bolo do caco, un pan tradicional elaborado con boniato, también son platos tradicionales de Madeira. Y, por supuesto, no se puede abandonar la isla sin probar su famoso vino.

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